Clima

 

Esta zona goza, como la mayoría de las zonas de cultivo del olivo, de clima mediterráneo. Pero a diferencia del resto, las particulares características orográficas de este territorio, hacen que se cree un microclima especial, que afecta directamente al ciclo biológico del olivo y como consecuencia también a su fruto, la aceituna.

Estas características se pueden resumir en tres puntos:

  1. Altitud. Se trata de una meseta de una media de 400 m sobre el nivel del mar.
  2. Barreras naturales. En la comarca confluyen tres nervaduras montañosas: las llamadas de "Pándols" y "Caballos" con cotas máximas de 700m y la más importante, en su extremo septentrional con cotas máximas de 1.400 m, llamada "Los puertos de Beceite". Todo ello configura una orografía particular que le proporciona este microclima de la que hablábamos.
  3. Vientos. - Además y como consecuencia también de ello, son de vItal importancia los vientos propios del territorio, no por su fuerza (que no la tienen en exceso) sino por lo que aportan al cultivo. Cabe destacar los dos más importantes y con nombre propio en el territorio, la "Garbinada" y el "Cierzo". El primero porque aporta la humedad necesaria para este cultivo y el segundo porque por sus características y frecuencia evita muchos problemas sanitarios (hongos) y ayuda a que la materia prima del aceite madure sin problemas y llegue en condiciones excelentes a las almazaras.